Ahora bien, ¿Qué me ha conmovido de allí? Todo. Todo, las cosas, la gente, el aire,
los ruidos, los colores, las presencias materiales, las texturas, y también las formas. Formas que puedo
entender. Formas que puedo intentar leer. Formas que encuentro bellas. ¿Y qué más me ha conmovido? Mi
propio estado de ánimo, mis sentimientos, mis expectativas cuando estaba sentado allí. Me viene a la cabeza
esa célebre frase inglesa, que remite a Platón: “Beauty is in the eye of the beholder”
Peter Zumthor

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